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sábado, 17 de agosto de 2013

La deuda pública llega al 90% del PIB tras crecer en otros 6.400 millones en junio

En los últimos días se han agolpado los indicios esperanzadores para la economía española: la prima de riesgo se modera, el repunte de la zona euro acerca el final de la recesión más prolongada, la afluencia de visitantes extranjeros garantiza una temporada turística récord... Pero la semana se cierra con un recordatorio de su precaria posición: el nivel de deuda pública alcanza por primera vez en más de cien años el 90% del PIB. La combinación con un endeudamiento privado aún muy elevado es una losa para la recuperación económica. Y sin un crecimiento robusto, las opciones de reducir pronto la tasa de paro, ahora en el 26%, menguan.

La estadística que ha publicado este viernes el Banco de España revela que en junio el endeudamiento de las Administraciones públicas españolas escaló en otros 6.368 millones de euros, hasta situarse en los 943.702 millones. Es una cantidad equivalente ya al 90,3% del producto interior bruto, según las estimaciones del propio organismo supervisor, que situaría el PIB acumulado en el último año en los 1,045 billones.

Si la deuda privada fue una herencia de los años del crédito fácil y la bonanza económica —el pasivo de familias y empresas ronda el 220% del PIB, muy por encima del promedio europeo—, la deuda pública es un legado de los últimos seis años de crisis. España ha pasado de tener uno de los niveles de deuda pública más bajos de la Unión Europea (36,3% del PIB en 2007) a situarse por encima de la media de los Veintiocho.

Las grandes economías europeas solían tener un nivel de endeudamiento mayor, pero el sector público español ya ha superado a Alemania (81%) y Reino Unido (88%), y está muy cerca ya de Francia (92%). Con la diferencia de que parte de un déficit público sensiblemente mayor y con expectativas de crecimiento y generación de empleo mucho más bajas. Solo Italia (130%), un país también cuestionado por los inversores financieros en los últimos años, mantienen un nivel de deuda pública más elevado.

Un informe publicado este jueves por los economistas de Moody’s Analytics resalta los problemas que conlleva un alto nivel de deuda en la línea de salida de la recesión: “Frena el crecimiento, al hacer que los hogares sean menos proclives a consumir, que las empresas inviertan menos y que los gobiernos reduzcan el gasto”.

El 90% del PIB no es una cifra más. Hasta hace unos meses era uno de los asideros estadísticos que justificaban la política de austeridad en Europa, el nivel que hacía sonar las alarmas sobre la sostenibilidad de la deuda pública en países golpeados por la crisis. Tras una fuerte polémica académica, que envolvió al FMI, la Comisión Europea y varios economistas estadounidenses, la referencia dejó de ser tan contundente.

Aun así, el propio Banco de España, en su informe anual, publicado hace solo tres meses, volvió sobre el asunto al advertir que las Administraciones españolas “se acercarían al entorno del umbral de deuda” que define como el nivel a partir del que una economía “empezaría a encontrarse sujeta a dificultades para financiarse en los mercados”, lo que llevaría a los inversores a “percibir riesgos sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas del país”. Y ese análisis, el supervisor financiero lo hizo sobre el cierre de 2012, cuando la deuda pública solo estaba en el 84,2% del PIB.

La principal explicación a la escalada de la deuda en los últimos años hay que encontrarla en los abultados desfases presupuestarios, que alcanzaron su cénit en 2009, con un déficit público por encima del 11%. En el primer año de legislatura del PP (2012), se registró un incremento similar porque, aunque el déficit menguó algo, se financiaron diversas operaciones de liquidez en auxilio de comunidades autónomas y ayuntamientos, y se pidió el rescate europeo para la banca, que sumó otros 40.000 millones.

En lo que va de año, el ritmo de crecimiento ha sido también muy elevado, con unos 50.000 millones más que al cierre de 2012. De nuevo, hay que tener en cuenta nueva operaciones de apoyo a las Administraciones Públicas, pero también que el Tesoro ha acelerado las colocaciones de deuda en el mercado para aprovechar la mejora de las condiciones financieras. Hasta junio, el Estado había cubierto ya el 63% de las necesidades de financiación previstas para todo el año.

Las previsiones del Gobierno anticipan que el nivel de deuda pública se situará en el 91,4% del PIB al cierre del año, un pronóstico cada vez más difícil de cumplir. Sobre todo porque el déficit de la Administración central, el desfase que más pesa en las cuentas públicas españolas, alcanzó ya en la primera mitad del año el 3,8% del PIB, el objetivo para todo el año. Eso sin contar que las ayudas a la banca volverán a pasar factura al Estado. Además, está pendiente de formalizar un nuevo plan de apoyo a las Administraciones territoriales para reducir la morosidad, valorado en unos 20.000 millones. El último análisis del FMI da por hecho que la deuda pública española superará el 100% del PIB antes de dos años.

Fuente: El país

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