El pasado 19 de julio, el Congreso dijo no. No a revisar la Ley de Amnistía de 1977, no a permitir que los crímenes del franquismo sean considerados un genocidio y delitos de lesa humanidad, imprescriptibles y, por tanto, perseguibles aún hoy judicialmente. No a siquiera discutir y enmendar esa propuesta planteada por el BNG. PSOE, PP, CiU, Coalición Canaria, UPN y UPyD lo impidieron. Tumbaron la iniciativa y se negaron a admitirla a trámite.
Aquel debate coincidió con una semana simbólica: un día antes, el 18 de julio, se cumplían 75 años del golpe de Estado que truncó los sueños de la República. El pleno del Congreso, con José Bono a la cabeza, ni se atrevió a condenar la sublevación militar.