martes, 1 de julio de 2014

El socio de Urdangarin contraataca con una avalancha de pruebas contra la Casa del Rey

Diego Torres, quien fuera socio de Iñaki Urdangarin en el Instituto Nóos (IN), acaba de presentar un recurso de reforma en respuesta al auto del juez José Castro que le imputa, a él y a su esposa, Ana María Tejeiro, hasta ocho delitos. El ex número dos de la entidad que declaraba no tener ánimo de lucro contraataca con una avalancha de documentos y testimonios cuyo objetivo es probar que la Casa del Rey no sólo estaba al tanto de los negocios del yerno de don Juan Carlos, sino que incluso los alentó y patrocinó.

En un escrito de 87 folios, el abogado de Torres, Manuel González Peeters, califica de "bochornosa" la declaración judicial que prestó la infanta Cristina de Borbón ante Castro, en la que se refugió cientos de veces en la ignorancia o la falta de memoria. Y argumenta que, de los cinco miembros de la junta directiva del IN, cuatro eran "del sector Urdangarin", en alusión a los duques de Palma, al asesor de la Infanta, Carlos García Revenga, y a Miguel Tejeiro, asesor fiscal de los duques y de su mercantil Aizoon.

"Quien realmente gestionaba, dirigía y disponía era Urdangarin y su entorno, sea de forma directa, sea de modo consensuado con su esposa, a la que de todo informaba y con la que todo decidía, sea mediante obtención del plácet de García Revenga, insigne asesor de la Casa del Rey", añade el letrado, y se pregunta: "¿Cómo se puede sostener sin rubor que la Casa Real, que intervenía en el IN a través de Urdangarin, la Infanta y García Revenga, no sabía nada?¿Y cómo se puede pretender que a ojos de mi defendido pudiera existir atisbo de duda alguna sobre la bondad" de las actividades de Nóos?

González Peeters se pregunta cómo es posible que el juez Castro impute ocho delitos a la esposa de Torres si ésta "no era socia del IN; no formaba parte de la junta directiva; no tenía secretario personal con cargo al erario público; no ha firmado ningún acta del IN, como sí sucedió con la esposa de Urdangarin; no consta mencionada en ningún folleto del IN, como sí sucede con aquélla; no conocía personalmentre a ninguno de los presidentes o consejeros delegados de empresas clientes del IN, como BBVA, Telefónica, Repsol, Abertis o Sol Meliá, como sí sucede con la Infanta...".

Y prosigue el escrito, apuntando ahora, directamente, al corazón de La Zarzuela: "No fue Ana Tejeiro quien le pidió a su padre que hablase con su amigo Aga Khan para que asistiese al Valencia Summit; no fue Tejeiro quien sugirió que se le pidiese a su padre que hablase con Bernie Eccleston; no fue el padre de Tejeiro quien logró el patrocinio de Louis Vuitton para el IN; no fue una amiga entrañable del padre de Tejeiro quien propuso a Urdangarin presidir la Fundación Laureus; no se produjo ninguna reunión en la casa del padre de Tejeiro con Francisco Camps y Rita Barberá; el presidente de La Caixa nunca ha asesorado a Tejeiro para demostrarle que podía asumir el pago de una nueva casa en el barrio más caro de Barcelona...".

Y así hasta 71 argumentos, todos documentados, con los que González Peters trata de demostrar que Torres y Tejeiro fueron meros ejecutores de la estrategia planificada por Urdangarin, la infanta Cristina y la Casa del Rey, tanto a través del propio monarca como de su asesor jurídico, José Manuel Romero, conde de Fontao, y de García Revenga. "El único al que cabría atribuir responsabilidad, sea como inductor o cooperador necesario, es a Urdangarin, nunca a Torres, que ni podía ni sabía, y menos a Tejeiro, al contrario que la Infanta, que es la que como hija del anterior rey y hermana del actual, habilita el acceso a su esposo" a su red de contactos.

Fuente: El confidencial

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