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jueves, 16 de febrero de 2012

De Guindos, o la ignorancia y la mala educación

El diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón ha intervenido hoy en el Congreso de los Diputados para interpelar al Ministro de Economía Sr. de Guindos.

Mientras Alberto Garzón intervenía, el Ministro hablaba con otras personas sin prestarle atención y hasta el presidente del Congreso tuvo que llamar al orden a "sus señorías" (de verdad que no comprendo como todavía se mantiene esta denominación para referirse a los zorrocotrocos que carecen del más elemental sentido de la cortesía y la educación) por el zipizape que estaban organizando. Por cierto, una respuesta muy expresiva de la catadura política de quien la lleva a cabo esta de tratar de poner nervioso a un diputado joven cuando interviene en el Pleno (Puede verse la retransmisión de la sesión aquí).

Cuando Alberto Garzón terminó de hablar, el Ministro, a diferencia de lo que había hecho hasta ahora, no tuvo a bien responderle. Y se quedó tan fresco. Digo yo, que precisamente por eso, porque es un fresco.

No puede ser otra cosa una persona que le habla ahora a la sociedad española como si fuera un sabio de lo que debe hacerse para salir de la crisis cuando él ni se enteró en su día de lo que se estaba viniendo encima. No exagero. Así mostraba hace unos días su ignorancia el diario Público:

El 10 de julio de 2008, en su intervención anual en la Escuela de Verano de FAES, el think tank del PP, De Guindos explicó que el principal problema que afrontaba la economía mundial era la "tensión inflacionista" y advirtió del riesgo de una "suave recesión".

Apenas dos meses después, Lehman Brothers, el banco de inversión estadounidense del que De Guindos era ejecutivo presidente para España y Portugal y miembro de su consejo en Europa quedaba reducido a escombros y su quiebra arrastraba la economía mundial a una crisis de la que aún no ha salido.

O era un perfecto ignorante sin idea de lo que entonces ocurría a su alrededor o quizá algo peor, un sinvergüenza que sabía perfectamente lo que estaba pasando y lo que iba a pasar pero que engañaba a quien lo oía para disimular los choriceos del banco que él y otros ejecutivos de su misma talla moral dirigían por aquel entonces. El sabrá lo que era.

Pero, por si eso fuera poco para hacer curriculum, ahora de Guindos nos muestra que, por mucho que haya sido el dinero que su familia se gastara en llevarlo a buenos colegios, es también un perfecto maleducado y tan demócrata como el palo de la escoba.

¿Qué menos que acusar recibo cuando alguien nos habla? ¿qué menos que replicar en un parlamento a quien en nombre del pueblo se dirige respetuosamente a uno? Alberto deseó suerte al Ministro la primera vez que debatió con él en una comisión. Lo trató, como hoy, con educación y respeto, con cortesía y buenas maneras por muchas que fueran las diferencias que le mostrase en su discurso.

Pero de Guindos no es como Alberto. Ni tiene su formación humana ni su educación. Y, por lo que da a entender, tampoco tiene los conocimientos que le permitan contradecir política y técnicamente lo que le argumenta un economista estudioso de 26 años. Solo tiene el poder que le da el ser un empleado aventajado de los banqueros y grandes especuladores que mueven el mundo. Y ese es el único y supremo argumento que parece que está dispuesto a utilizar cuando, con toda cortesía y educación, le ponen sobre la mesa ideas distintas a las suyas.

Ya sabemos, pues, que además de ser representante directo de las grandes empresas y bancos o de los grandes grupos de presión, para ser ministro del Partido Popular se necesita también mucha ignorancia o cinismo y bastante mala educación.

¡Y luego dice Rajoy que ellos son gente como Dios manda!

Fuente: Juan Torres López

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