La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) espió más de 60 millones de llamadas telefónicas en España entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013. El rastreo masivo no afectó al contenido de las llamadas pero sí al metadata, es decir, números de teléfono, números de identificación de los terminales, localización, emisor, receptor y duración, lo que en la práctica es como si hubiera estado escuchando las conversaciones. El Gobierno hasta ahora había contestado con un "no consta" a la pregunta de si los españoles, como alemanes, franceses e italianos, habíamos sido espiados.
Así lo asegura este lunes el diario El Mundo, que en un artículo firmado por el periodista Glenn Greenwald, que destapó el escándalo del ciberespionaje estadounidense y británico en The Guardian, refleja el contenido de parte de los papeles filtrados por